Leche de verano y flores de montaña
Cuando las vacas pastan alto, recorren pendientes cubiertas de trébol, milenrama y tomillo silvestre. Esa diversidad viaja a la cubeta de ordeño como una promesa aromática que la microflora transforma en complejidad. Una maestra quesera nos contó cómo reconoce, sin mirar el calendario, el día en que la nieve se retira: la leche se vuelve más dorada, huele a sol reciente y anticipa una cuajada tierna, elástica, capaz de guardar el recuerdo del prado entero.